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La importancia de la alimentación complementaria en tu bebé

Actualizado: 11 ene 2023

Una de las preocupaciones más frecuentes de mamás y papás primerizos tiene que ver con la alimentación de sus bebés:

¿en qué momento pueden ingerir otros alimentos además de la leche materna u otros productos lácteos?, ¿se puede complementar con la lactancia?, ¿qué alimentos se les puede dar?


Si te identificas con alguna de estas inquietudes, quédate leyendo porque en esta entrada disiparemos dudas en torno a la alimentación complementaria.



¿Qué es la ablactación?

Aunque no hayas escuchado este término, seguramente sí los has puesto en práctica. Llamamos ablactación o alimentación complementaria a la “introducción de otros alimentos y líquidos diferentes a la leche materna y a las fórmulas lácteas infantiles”. Con base en lo dicho el Instituto Nacional de Pediatría (INP), la ablactación se implementa para satisfacer las brechas de energía y nutrientes que los productos lácteos no son capaces de proporcionar porque las demandas energéticas y nutricionales de las y los infantes aumentan.


De acuerdo con el INP, con la ablactación se busca:

  1. Promover un adecuado crecimiento y desarrollo neurológico, cognitivo, del tracto digestivo y el sistema neuromuscular.

  2. Proveer nutrientes que son insuficientes en la leche materna, tales como: hierro, zinc, selenio, vitamina D.

  3. Enseñar al niño a distinguir sabores, colores, texturas y temperaturas diferentes, así como a fomentar la aceptación de nuevos alimentos.

  4. Promover y desarrollar hábitos de alimentación saludable.

  5. Favorecer el desarrollo psicosocial, y la interrelación correcta entre padres e hijos.

  6. Conducir a la integración de la dieta familiar.

  7. Promover una alimentación complementaria que permita prevenir factores de riesgo para alergias, obesidad, desnutrición, hipertensión arterial, síndrome metabólico, entre otras.


¿Cuándo debo iniciar alimentación complementaria?

Antes de decidir si tu bebé comenzará con la alimentación complementaria, debes tomar en cuenta factores como su edad, capacidad digestiva y absorción de micro y macro nutrientes presentes en la dieta, así como las habilidades sociales y motoras que haya adquirido. Otra circunstancia a considerar es “la incapacidad de la leche materna y de las fórmulas lácteas infantiles” para asegurar el aporte energético de nutrimentos que garanticen a tu hijo/a un desarrollo adecuado, señala el INP.

Recuerda que en México, la alimentación complementaria se introduce a la dieta del infante a los cinco meses, aproximadamente, y la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere hacerlo a los seis, pero acompañada en todo momento de la lactancia materna hasta los dos años de edad. Eso sí, el inicio de la ablactación no debe ser ni antes de las 17 semanas ni después de las 26 semanas de vida.


Figura 1. Esquema que relaciona la adquisición de los hitos del neurodesarrollo con el tipo de consistencia de los alimentos que un niño entre 0 y 12 meses es capaz de ingerir (Instituto Nacional de Pediatría).

En la medida en que tu hija/o crezca y se desarrolle aumentará su demanda de comida, pues sus requerimientos de energía aumentarán con base en su capacidad gástrica y el aporte energético de los alimentos que le ofrezcas. Las y los expertos recomiendan empezar la ablactación con una comida al día.


¿Qué alimentos puedo darle a mi bebé en la ablactación?


Un buen alimento complementario es aquel que las infancias pueden comer con facilidad y que además les aporta energía, proteínas y micronutrimentos, como el hierro, calcio, vitamina A, que necesitan para cubrir las “brechas de energía que deja la leche materna”. Como toda la comida, estos también se caracterizan por su frescura, inocuidad, accesibilidad y porque están disponibles en el entorno del infante, es decir que la base de la ablactación sean los alimentos que consume tu familia.

Que la dieta de tu bebé contemple:

  • Cereales a base de arroz, maíz o soya; si tu hija/o los rechaza, añádelos a su papilla de frutas o algún caldo.

  • Cereales con gluten hechos de trigo, avena, cebada o centeno.

  • Frutas pues aportan agua, hidratos de carbono, fibra, vitaminas y minerales. Puedes prepararlas como papilla o jugo. ¡No te olvides de quitarles la cáscara!

  • Verduras que brindan agua también, proteínas vegetales, celulosa, vitaminas y minerales. Se las puedes dar frescas, al vapor, hervidas, en forma de puré.

  • Carnes, una de las principales fuentes de proteína, aminoácidos, hierro, vitaminas. Introdúcela en cantidades pequeñas y de manera progresiva.

  • Productos lácteos como el yogur, una maravillosa fuente de proteínas, calcio y vitaminas.

  • Legumbres que aportan fibra, hidratos de carbono, proteínas, vitaminas y hierro. Al inicio dale a tu bebé porciones pequeñas.

  • Agua


Si tienes dudas sobre cómo comenzar la ablactación en tu bebé, en Nutrición Claret puedo asesorarte y garantizar que tu bebé crezca sano.



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