Las porciones que necesitas en la palma de tu mano
- Claret Méndez
- 17 feb 2025
- 2 Min. de lectura
¿Cuántas veces te has preguntado si estás comiendo la cantidad adecuada de alimentos? Para hacerte la vida más fácil, hoy te traigo una técnica sencilla y efectiva para medir las porciones que requieres sin necesidad de básculas y lo mejor es que, literalmente, ¡está en tus manos!

Si te preguntas por qué usar el método de la mano, aquí tienes tres razones:
Sencillo y práctico: no necesitas herramientas especiales, solo tus propias manos.
Visual: te ayuda a visualizar las porciones adecuadas para cada grupo de alimentos.
Flexible: puedes adaptarlo a tus necesidades nutricionales.
¿Cómo funciona?
Imagina que tu mano es una guía personalizada para tus comidas. Cada parte de ella representa una porción aproximada de un grupo de alimentos:
La palma de tu mano representa la porción de proteínas, como carnes, pescados, huevos y legumbres. El grosor de la porción debe ser similar al de tu dedo meñique.
El puño cerrado indica la cantidad de carbohidratos que debes consumir, como arroz, pasta, pan y papas.
Si pones tu mano en forma de cuenco obtendrás la medida ideal para las verduras, tanto crudas como cocidas.
Fruta en una mano: la porción de fruta equivale a lo que quepa en una mano abierta en forma de cuenco.
Ejemplo de un plato balanceado:
Imagina tu plato dividido en tres secciones:
La primera llénala con verduras (una mano en forma de cuenco).
En otra coloca una porción de proteína (el tamaño de tu palma).
La sección restante será para tus carbohidratos (un puño cerrado).
Aunque el método de la mano es una excelente guía, es importante prestar atención a las señales de hambre y saciedad. Como siempre te digo ¡escucha tu cuerpo! También incluye una variedad de alimentos en cada comida para que así obtengas los nutrientes necesarios.
Siempre ten en mente que el método de la mano es una herramienta útil, pero no una regla estricta. Cada persona es diferente y sus necesidades nutricionales pueden variar. Lo importante es encontrar un equilibrio que te permita sentirte bien y saludable.
Y por último, pero no menos importante: ¡disfruta de tu comida! Comer debe ser un placer, así que goza cada bocado.





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